Enhorabuena, estamos en Navidad

La Navidad, concretamente los días entre Nochebuena y Nochevieja, son los únicos días del año en que está permitido contactar con esa persona que nos gustaba muchísimo. Con quien, de alguna manera, la cagamos dejamos de vernos y con la que no nos hemos atrevido a tener un acercamiento, después de desaparecer sin dar ninguna explicación coherente (probablemente porque no la había).

Eso es, estamos de enhorabuena. Si no han  empezado ya, es cuestión de horas que nuestro teléfono empiece a sonar y veamos su NOMBRE, ese nombre que nos pone un nudito en el estómago, que si encima lleva apellido, ya nos caemos de culo nos desmayamos.

 Si por lo que sea, esa persona no escribe, ¡no pasa nada, es Navidad!, tenemos barra libre de mensajes emotivos con los que tratar que quien-sea forme parte de nuestro 2016. Bueno, barra libre tampoco, uno por cabeza para evitar órdenes de alejamiento y esas cosas.

Los mensajes de este tipo siempre llevan la misma estructura y es la que da resultado. Conmigo da resultado y a mí también me da.

1- Te felicito blablabla.

2- Disculpa por haber desaparecido así, no estaba pasando un buen momento blablabla.

3- Si te parece, me encantaría que nos viésemos blablabla.

¡¡Y YA ESTÁ!!

Fácil, bonito y factible para lograr una segunda temporada de esa serie que nos tenía tan enganchados y que dejamos de seguir, no sabemos muy bien por qué.

Durante este año me he dejado de ver con un par de personas, en plan “bomba de humo y desaparezco”. Normal que me tengan por una chica que no sabe lo que quiere 😦 (son palabras textuales).Pero ¡ojo! ¡¡que a mí también me lo han hecho!! Hace unos meses me fasciné con un chiquín, aunque ya venía fascinada de casa, pues sigo su trabajo desde hace años y le admiro bastante. Bien, pues la típica historia en que por trabajo nos acabamos conociendo personalmente, todo parece que va bien y de pronto ¡zas! ya no está. Mil preguntas, mil repasos a cada situación, a cada mensaje, acosando a mis amigas leyéndole todas nuestras conversaciones de whatsapp, malviviendo en la puñetera incómoda incertidumbre y nada, no encontré ni una razón por la que hubiera podido desaparecer sin más. Súper triste todo.

Adivinad. Hoy me ha escrito. Por lo visto estaba pasando un mal momento y me propone que nos veamos la próxima semana… La Navidad mola. Y lo sabes 🙂

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Ha vuelto.

Ayer paseaba por uno de los mercadillos navideños que comienzan a asomar por la ciudad, ya está aquí de nuevo. Hace nada estábamos en la playa, disfrutando del sol, con esa parte de la familia “que más cuesta” alejada y ahora, toca organizar de nuevo estas fiestas que sólo les apetece a los peques de la casa.

Tenemos dos opciones: Aceptar y dejar ser a La Navidad o ponernos tristes por cosas, que al fin y al cabo, están ahí el resto del año, pero hacen menos ruido.

Cuando simplemente la dejamos ser, pierde peso. La resistencia que podemos tener hacia ella, nos puede hacer rozar la desesperación, porque, al fin y al cabo, el calendario sigue su curso y las fechas llegan, hagamos lo que hagamos.

Estamos a tiempo para plantear una de las mejores Navidades de nuestra vida. Sólo hay que actuar y no dejar que nos paralice una situación a la que no queremos prestar la atención que se merece. Que es lo que siempre solemos hacer en estos casos.

Hacer algo diferente, que nos haga ilusión es una buena táctica: Si siempre cenamos en casa en familia, este año podemos plantear cenar fuera, ir a ver algún espectáculo. Si echamos de menos a quien ya no está, abracemos a los que están y hemos elegido, pasemos más tiempo con ellos, regalémosles algo que les haga ilusión, porque sí, porque se lo merecen. Si la decoración navideña nos hace pensar en la situación económica que estamos viviendo y nos cabrea, preguntémonos qué nos aporta ese tipo de pensamiento, ese mal humor y después disfrutemos de esos adornos como lo hacíamos cuando teníamos 10 años.

Pero sobre todo, démonos algún capricho, sigamos teniendo nuestro espacio de intimidad, de aventura, un secreto. Porque nos hace sentir vivos y la vida, de verdad, que aunque a veces tiene sus cosillas, es maravillosa.

Juntos mola más, lo sabes, ¿verdad?

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P.d. Eh!, eh!, eh! qué clase de post es este para el blog de una escort?? Ya lo tengo. Pongo TETAS y arreglado 😉