Vamos a tener nueva chica en la oficina

No lo he podido evitar, ayer quedé con una amiga a tomar un café. Es amiga de toda la vida, aunque con el paso de los años me he dado cuenta de que cada vez hemos ido compartiendo menos cosas. Es como si ahora sólo viviéramos de los recuerdos, de las noches que no tenían fin y de hablar de  lo que ha sido de todos y cada uno de los hombres que pasaron por nuestra vida en aquella época.

El caso es que ella, ahora se ha quedado sin trabajo. Nunca ha tenido el mismo espíritu emprendedor que tengo yo y realmente se encuentra sin blanca y sin saber por dónde tirar. He dejado un tiempo a ver si encontraba alguna solución por ella misma, pero la situación ha ido a peor. Así que ayer, durante nuestro café le conté que llevo un mes haciendo ESTO.

Imaginaros, todo fueron dudas, caras de asombro, curiosidad, excitación, fascinación, prejuicios y admiración… Lo cierto es que no le he sabido dar ni un sólo dato negativo de este trabajo, supongo que tengo suerte, supongo que tengo a clientes maravillosos, poquitos pero maravillosos.

Todo parece apuntar a que mi amiga se “lanza al ruedo”, de hecho ella, ya de por sí,  es bastante sexual, pero nunca se había planteado rentabilizarlo. Así que, os mantendré informados por si os animáis a conocerla.

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Donde no caben las palabras

En esta ocasión no quería hablar conmigo. Había leído y releído mi blog, habíamos hablado por teléfono y lo que quería era que le esperase dentro de la habitación, con un vestido negro, un collar dorado, ligueros y ropa interior negra. Ni siquiera quería interactuar para pagarme, me había hecho un ingreso aquella misma mañana. Así que, sus deseos fueron órdenes.

Entró en la habitación con el abrigo en la mano, lo colgó rápidamente y clavó sus ojos en mí. Tenía una mirada de la que brotaba pura sexualidad, unas manos cuidadas de dedos largos, pelo canoso y piel suave. Era muy atractivo y me ponía muchísimo esa situación.

No hablamos en ningún momento. Se acercó a mí para besarme intensamente cogiéndome del pelo, pasando su mano por mi cuerpo hasta llegar a la parte interna de mis muslos, al descubrir que estaba húmeda, se apartó, me miró a los ojos y sonrió para besarme después con más intensidad. Mis exhalaciones  se transformaron en pequeños gemidos y él parecía estar cada vez más excitado al ver lo que estaba provocando en mí.

Después de TODO, desnudos y abrazados en la cama, decidimos presentarnos formalmente. No pudimos parar de reír.

Cuando vivo encuentros tan divertidos y gratificantes, sólo puedo recordaros que hagamos el amor, que follemos todo lo que podamos. Follar mola, de hecho, pocas cosas en el mundo molan más. No hay excusa para no hacerlo.

Todos somos Julio!

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