Viaja a Madrid

Le sigo dando vueltas, me excita la idea de que por fin voy a quedar con Luis.

 No me conoce ni le conozco, hemos intercambiado unos cuantos mails y un par de llamadas. Lo suficiente para saber que él puede ser mi amante predilecto.  Tan educado, tan discreto, tan generoso, tan seguro de saber hacer feliz a su amante… tan, tan, tan!!!

Esta semana por fin visita Madrid, viene por negocios y quiere que pasemos toda la noche juntos. No ha puesto impedimentos con nada y eso todavía me pone más.

 Haré que no me olvide nunca, seré todo lo que ha podido desear en una mujer, le miraré con el “amor” que ya siento hacia él, porque sí, porque lo siento y porque sé amar intensamente, dure lo que dure.

 Le espero ilusionada, segura y deseándole.

 Adoro cómo me hace sentir, creo saber cómo agradecérselo 😉

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Él se llama Arturo

No es sólo sexo. Sí, eso va bien, lo pasamos genial en la cama y cuando nos abrazamos después. Ese momento me gusta, nos gusta.

Pero él no sólo me valora por eso. Valora quién soy en cada momento.

Vale, quizá valore que le haya aconsejado una inversión que le ha hecho ganar mucho dinero, eso también, pero confió en lo que le dije. Quizá valore el giro en la estrategia de comunicación de su empresa que le sugerí y con la que ha multiplicado por mucho su presencia online. Y las comidas de negocios a las que le he acompañado en calidad de asesora. Eso también.

Pero me gusta porque también valora que cuando salimos de viaje, necesite unos momentos de silencio y soledad mirando al mar. Que cuando despierto, necesito una ducha antes que un abrazo. Que me gusta tener toda su atención. Y que le pregunto siempre, llena de curiosidad, sin apenas filtros.

Hoy me dice que me quiere sólo para él, que no quiere compartirme. ¿Cómo se supone que se enfoca esto?

Creí que nuestros roles estaban claros y que no entraríamos en este tipo de controversias. Él es el cliente, yo soy su escort, su chica de compañía, prostituta (no sé, pon la palabra tú). ¿En qué momento han cambiado las reglas?

Él es maravilloso.

Yo, tengo demasiadas dudas.Imagen

Filtro, luego existo.

Quizá sea cierto que filtro demasiado antes de tener un encuentro con alguien. Que si un precio que se destaca del resto, que si mándame un email primero, que si ahora llámame… puede parecer que soy caprichosa y puede que lo sea, pero para estar conmigo no todo vale.

 Cualquiera puede tener trescientos euros para darse una tarde de placer, pero no cualquiera puede estar conmigo.

 El primer filtro que pongo es que se me escriba un correo:

– Fulanito ha visto tu anuncio y quiere contactar contigo. Y leo: “Ola komo stas?”. No sigo leyendo.

– “Tengo 32 años, buen cuerpo…” No entra dentro del perfil que estoy buscando. Mayores de 40, a ser posible casado y que no vaya de subidito.

– “Cuéntame tus servicios, tus tarifas, tiempo y mándame fotos”. Servicios? Tarifas? Tiempo? Está claro que este tampoco es el perfil que estoy buscando. Demasiado “profesional”. No perdamos el tiempo.

– ” Hola, tengo no sé cuántos años y no busco sexo, sólo una amistad sincera” Jajajajaja, venga yaaaa!!!! Borrar.

-” Tomemos un café y si hay feeling decidimos”. Madre mía, estos tendrían que tener claro el tipo de anuncio que tienen delante y las leyes no escritas que lo contemplan. No tengo ningún problema en tomarme un café contigo, pero, en una habitación de hotel, por supuesto.

 No soy fría, no soy tan distante, pero en un primer encuentro hay que respetar una discreción y un marco de cita íntima y privada. 

 De momento, sigo esperando al hombre que cumpla el perfil que solicito. ¿Dónde estás?Imagen