La mejor escort de Madrid

Siempre me he preguntado cómo es vuestra escort ideal. Imagino que es un término muy amplio, casi tanto como la oferta que hay del tema.

No es por ser faltona, pero de vez en cuando me doy una vuelta por las chicas que se anuncian y hay varias, que de verdad, no tocaría ni con un palo. Sin embargo, ahí están y trabajan por alguna extraña razón que se me escapa.

Hay una frase muy bonita que dice “Cuando el alumno está preparado, el maestro aparece”. Esta frase sobre todo habla de los maestros de la vida, abarca un terreno más espiritual. Cuando estamos preparados, aparece la situación o la persona que nos hace aprender o vivir las cosas que necesitamos para evolucionar. Es mágico, pero me parece bastante real.

Pienso que de alguna manera, esto también es aplicable a este campo. Los clientes óptimos para mí me encuentran o yo les encuentro a ellos. Están ahí, podrían elegir a cualquier otra chica el día de la cita, pero me eligen a mí y yo a ellos. Esto se nota porque no se queda en una simple cita, en un encuentro sexual sin emoción. Es más, es la energía que se crea entre dos personas cuando están piel con piel, cuando se miran, cuando se complementan. Es como si debiera ser, porque sí.

El cliente que me elige sabe lo que busca, hay algo que le hace saber que es a mí y cuando contacta conmigo, yo entiendo que es él. En ocasiones también me contacta algún perdido, alguien con quien sé que no existiría esa magia, en el fondo imagino que el también lo sabe, así que, tampoco insiste cuando ve mi falta de interés. No todo vale en esto y no me canso de repetirlo.

Hay que hacer caso a nuestra intuición, ella ve más allá que lo que se muestra en una simple foto y si lo que queremos es “magia” conviene ser selectivos. Es la manera de ser consecuentes con nosotros mismos y con nuestra búsqueda de experiencias.

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Ha vuelto.

Ayer paseaba por uno de los mercadillos navideños que comienzan a asomar por la ciudad, ya está aquí de nuevo. Hace nada estábamos en la playa, disfrutando del sol, con esa parte de la familia “que más cuesta” alejada y ahora, toca organizar de nuevo estas fiestas que sólo les apetece a los peques de la casa.

Tenemos dos opciones: Aceptar y dejar ser a La Navidad o ponernos tristes por cosas, que al fin y al cabo, están ahí el resto del año, pero hacen menos ruido.

Cuando simplemente la dejamos ser, pierde peso. La resistencia que podemos tener hacia ella, nos puede hacer rozar la desesperación, porque, al fin y al cabo, el calendario sigue su curso y las fechas llegan, hagamos lo que hagamos.

Estamos a tiempo para plantear una de las mejores Navidades de nuestra vida. Sólo hay que actuar y no dejar que nos paralice una situación a la que no queremos prestar la atención que se merece. Que es lo que siempre solemos hacer en estos casos.

Hacer algo diferente, que nos haga ilusión es una buena táctica: Si siempre cenamos en casa en familia, este año podemos plantear cenar fuera, ir a ver algún espectáculo. Si echamos de menos a quien ya no está, abracemos a los que están y hemos elegido, pasemos más tiempo con ellos, regalémosles algo que les haga ilusión, porque sí, porque se lo merecen. Si la decoración navideña nos hace pensar en la situación económica que estamos viviendo y nos cabrea, preguntémonos qué nos aporta ese tipo de pensamiento, ese mal humor y después disfrutemos de esos adornos como lo hacíamos cuando teníamos 10 años.

Pero sobre todo, démonos algún capricho, sigamos teniendo nuestro espacio de intimidad, de aventura, un secreto. Porque nos hace sentir vivos y la vida, de verdad, que aunque a veces tiene sus cosillas, es maravillosa.

Juntos mola más, lo sabes, ¿verdad?

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P.d. Eh!, eh!, eh! qué clase de post es este para el blog de una escort?? Ya lo tengo. Pongo TETAS y arreglado 😉

La mujer que hay detrás

Hoy es sábado y Marta descansa, así que, escribo yo. Tampoco daré mi nombre real, supongo que no importa demasiado.

Marta forma parte de mí, es mi alter ego, es sofisticada, atrevida, directa, inteligente y sexy. Cuando se baja el telón aparezco para admirar a Marta desde el silencio, me acaricio recordando las historias que ella vive y deseando a los hombres que ella conoce.

Me encantaría poder hablar con total naturalidad a mi entorno, contarles que cuando no cojo el teléfono o desaparezco de la oficina con antelación, es para meterme en la piel de Marta. Que disfruten tanto como yo de sus proezas, evitarme los silencios  y las faltas de honestidad. Supongo que eso no es posible. Ser escort no está bien visto, ya sabes.

Nos permitimos juzgar porque una persona haga uso de su libre albedrío. De su sexualidad. Aún nos parece más escandaloso si no hay una historia dramática detrás. Tras Marta no la hay. Ha tenido una infancia feliz, una vida tranquila, gente que la quiere, nada de drogas, ni alcohol, ni hijos… no sé, no tiene excusa. Ella es escort, simplemente porque en este momento le apetece serlo. Qué puta!! Pero si la vieras, es tan “normal”, que nadie puede sospechar que va a cobrarle al señor que le acompaña. Estoy segura también, de que el señor se llega a olvidar de que ha pagado y  ella de que ha cobrado.

A Marta le gusta disfrutar y hacer que la gente se sienta bien a su lado, a mí me gusta leer novelas independientes. Marta se fascina con un buen reloj, yo soy más de Yoga. Marta disfruta de una cena con vino tinto en un buen restaurante, yo preparo cenas en casa para mis amigas. Marta tiene un presente (hasta que se canse) y yo un futuro…

Y así es como las circunstancias del momento, consiguen aflorar a dos mujeres diferentes en un mismo cuerpo, o a una mujer con capacidad de dar rienda suelta a su fantasía y llevarla a cabo. Vete tú a saber.

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