Él

 ¿Puede pasar que tengas un amante en el que pienses más de lo debido?, ¿puede pasar que pases una noche con él y te haga sentir que quieres una noche más… y otra?, ¿puede pasar que en esta profesión conozcas a un hombre con el que te brillen los ojos?, ¿puede pasar que al estar en un restaurante con él tu posición corporal, tu mirada y tu atención se centren en él en un doscientos por cien?. ¿Puede pasar…?. ¿Puede pasar que sientas que te quedan muchas cosas por vivir junto a él?, ¿puede suceder que le quieras en libertad, que te guste escuchar sus aventuras con otras mujeres porque le hace sentir feliz y tú, le quieres así?, ¿puede pasar que estando a su lado te sientas mejor persona?. Y ¿Puede pasar que tengas una química sexual con él mayor que con la mayoría de tus parejas?

 A todo, SÍ.

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Matices

Entiendo que hay clientes que buscan una escort sólo para sexo, de forma práctica, sin que existan matices emocionales o intelectuales. Lo entiendo, pero no son los clientes que yo busco y estoy convencida de que no soy lo que buscan ellos.

Creo que lo llaman “Girlfriend Experience”, no sé si ese es el término que define lo que yo puedo ofrecer, pero sí me siento identificada con él. A eso me refiero, a que, cuando estoy con un cliente, lo amo en ese momento, tiene toda mi atención y por supuesto, exijo lo propio.

Ayer, contactó conmigo un posible cliente que me dejó entrever su practicidad y su falta de implicación. Demasiado hermetismo, demasiado cuadriculado en cuanto al planteamiento del encuentro. Demasiada falta de emoción. No es lo que busco. Para eso hay mil chicas, que apuesto que estarían encantadas de estar con él, pero no yo. Mi principal valor no está en lo que él está buscando y viceversa.

Imagino que no acostumbra a que una escort decline, amablemente, su propuesta y no le sentó demasiado bien. Supongo que es lo bueno de no hacer esto por necesidad. Que me permite elegir. Y elijo la parte humana, con matices.

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