Cero rollo

Tengo que reconocerlo, no soy lo suficiente profesional en ésto.

Puedes tener un encuentro con un nuevo cliente, que todo pinte favorable para que haya la química suficiente, que te atraiga su voz, lo que se deja entrever de su personalidad y que se formen expectativas. Sí, todo esto pasa.

Pero, oh! sorpresa!. El encuentro está bien, le deseas y te sientes deseada, lo pasas bien, lo pasa bien, alucina contigo y es entonces cuando él tiene un detalle, uno de esos feos que a priori a una escort no le tendría por qué importar, que no es para tanto, que no eres su novia. Pero… ya provoca una sensación agridulce en mí.

Joder! yo soy sumamente cuidadosa con los detalles, los detalles suman o restan cuando se habla de tener una continuidad en las citas. Estás contratando a una escort, vale, pero has leído mi blog y sabes que ante todo, soy una mujer y conmigo no todo se reduce a un trámite económico, debe haber más cosas.

Si este encuentro lo hubiera tenido en mi vida personal no repetiría, básicamente por ese detalle. Como escort tampoco puedo hacerlo, de verdad que no me sale de dentro y por lo tanto, la calidad y la entrega que siempre defiendo no estarían presentes.

Cuando quedo con alguien suele haber continuidad, no me suelo equivocar en la selección de clientes,siempre exceptuando los que no se pueden permitir esa continuidad.  En este caso él sí se la puede permitir y me la ha sugerido, he sido amable, como siempre, pero imagino que igual que en todo, se nota cuando una mujer no tiene interés, aunque no siente del todo bien o haya gente que no se lo pueda explicar.

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Quizá de aquí a unos años me arrepienta, pero…

El otro día me invitaron a una fiesta y acabamos en el típico sitio con el típico show en directo, que termina con el típico espectáculo de un Adonis desnudándose para el deleite de todas las asistentes.

Os prometo que no iba especialmente arreglada, ya que salía de trabajar y fui directamente. La sorpresa llega cuando el Adonis, se choca conmigo sin querer, en su camino hacia el escenario. Rubio, con aspecto nórdico, muy guapo, cuerpo de escándalo… me mira fíjamente a los ojos y me dice “me encantas, quiero conocerte” y sube al escenario.

La verdad es que me quedé tan alucinada como halagada y un poquito avergonzada.

Tras el espectáculo en el que revolucionó a todas las presentes, volvió a aparecer tras de mí (ya sin el disfraz de marinerito). Qué guapo era!!! Me preguntó si tenía pareja y me pidió mi teléfono. Se lo di (qué podía hacer si no??)

Esa misma noche me escribió y lleva toda la semana llamándome para quedar. Que si mi elegancia, que si mi saber estar, que si mi cara, mi sonrisa, mi cuerpo, blablabla. No sé si este chico actuará así habitualmente con las mujeres, pero desde luego es un desgaste de energía.

No voy a quedar con él. Llamadme “rarita” pero me dan mucha pereza los hombres tan explosivos. Mis amigas me quieren matar, pero me gustan los hombres que al hablar consiguen activarme esa parte de interés, de querer saber más, de preguntar… es dificil de explicar, pero cada día que pasa me doy cuenta de que el físico sí, pero un físico medio con matices destacables. Pero sobre todo, presencia, actitud y saber tratar a una mujer como yo.

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