Daniel no lo entendería.

Sabes cual ha sido la noticia del día, ¿verdad?. Bien, pues digamos que esa noticia es importante para mi trabajo “A”, por lo que ha supuesto toda una revolución en la empresa. Tanto es así, que se han presentado dos de nuestros abogados para preparar una estrategia.

Dos de nuestros abogados, uno de ellos, Daniel. El único hombre por el que he perdido realmente la cabeza, por quien la perdí hace ya un año, cuando él tenía pareja y yo estaba a punto de romper con la mía.

Fue durante un cumpleaños, las miradas furtivas no cesaron durante toda la noche. Él me deseaba y a mí me encantaba que lo hicera, por lo que cada vez me mostraba más sensual frente a él.

La gente se fue marchando y cuando quedábamos pocos, Daniel y yo nos apartamos para seguir hablando. Nos miramos a los ojos, nos subieron las pulsaciones y… me marché. Sí, soy de esas.

Los días siguientes no paró de buscarme, de inventar excusas para reunirse conmigo.

Hasta que un día, me presenté en su despacho con un traje chaqueta de falda, medias de liguero y zapatos negros de tacón. Cuando  la tensión sexual se hizo insostenible, me levanté de mi asiento y caminé hacia el suyo, me senté sobre su mesa y  frente a su cara abrí las piernas. Sin mediar palabra, acercó su lengua a mis muslos y después continuó moviéndola con destreza por esa zona que tanto deseaba poseer. Me hizo ver el cielo.

Creo que ha sido una de las situaciones más excitantes que he vivido.

Hoy, le vuelvo a ver y tras repetirme cuarenta veces lo guapísima que estoy, me sugiere ir a tomar una copa.

He dudado por un momento, pero finalmente he declinado su invitación con una sonrisa.

Lo siento, pero quedar conmigo ahora tiene un precio.

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Casados VS solteros

Los clientes solteros son diferentes a los clientes casados. Honestamente prefiero los casados, digamos que están más acostumbrados a la compañía femenina, son más pacientes con nosotras, no tienen la necesidad ni la urgencia que, siempre según mi experiencia, he observado que les sobra a los solteros. También valoran más a la amante, mucho más, nos regalan su mejor cara, sus mejores formas. Sí, los casados son mis favoritos.

Un casado nunca te pedirá que pases una noche con él en los primeros encuentros y eso es maravilloso. El casado soñará con esa noche y se las ingeniará, tarde o temprano, para vivirla contigo.

Un soltero dispone de cada noche y no le importa proponértelo en un primer encuentro, sin conocerte prácticamente.

Me parece un horror. Una noche completa con un cliente desconocido es una experiencia por la que no quisiera pasar. Mi espacio, mis rituales del desmaquillante, mi sueño, mi despertar. ¡No, joder! ¿Cómo es posible que querais regalar, incluso pagar, para pasar una noche con una escort con la que no hay “eso” que da la confianza?

No os entiendo, clientes solteros, de verdad que no. Y parafraseándoos: “Deberíais venir con manual de instrucciones”

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