Casados VS solteros

Los clientes solteros son diferentes a los clientes casados. Honestamente prefiero los casados, digamos que están más acostumbrados a la compañía femenina, son más pacientes con nosotras, no tienen la necesidad ni la urgencia que, siempre según mi experiencia, he observado que les sobra a los solteros. También valoran más a la amante, mucho más, nos regalan su mejor cara, sus mejores formas. Sí, los casados son mis favoritos.

Un casado nunca te pedirá que pases una noche con él en los primeros encuentros y eso es maravilloso. El casado soñará con esa noche y se las ingeniará, tarde o temprano, para vivirla contigo.

Un soltero dispone de cada noche y no le importa proponértelo en un primer encuentro, sin conocerte prácticamente.

Me parece un horror. Una noche completa con un cliente desconocido es una experiencia por la que no quisiera pasar. Mi espacio, mis rituales del desmaquillante, mi sueño, mi despertar. ¡No, joder! ¿Cómo es posible que querais regalar, incluso pagar, para pasar una noche con una escort con la que no hay “eso” que da la confianza?

No os entiendo, clientes solteros, de verdad que no. Y parafraseándoos: “Deberíais venir con manual de instrucciones”

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Viaja a Madrid

Le sigo dando vueltas, me excita la idea de que por fin voy a quedar con Luis.

 No me conoce ni le conozco, hemos intercambiado unos cuantos mails y un par de llamadas. Lo suficiente para saber que él puede ser mi amante predilecto.  Tan educado, tan discreto, tan generoso, tan seguro de saber hacer feliz a su amante… tan, tan, tan!!!

Esta semana por fin visita Madrid, viene por negocios y quiere que pasemos toda la noche juntos. No ha puesto impedimentos con nada y eso todavía me pone más.

 Haré que no me olvide nunca, seré todo lo que ha podido desear en una mujer, le miraré con el “amor” que ya siento hacia él, porque sí, porque lo siento y porque sé amar intensamente, dure lo que dure.

 Le espero ilusionada, segura y deseándole.

 Adoro cómo me hace sentir, creo saber cómo agradecérselo 😉

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Él se llama Arturo

No es sólo sexo. Sí, eso va bien, lo pasamos genial en la cama y cuando nos abrazamos después. Ese momento me gusta, nos gusta.

Pero él no sólo me valora por eso. Valora quién soy en cada momento.

Vale, quizá valore que le haya aconsejado una inversión que le ha hecho ganar mucho dinero, eso también, pero confió en lo que le dije. Quizá valore el giro en la estrategia de comunicación de su empresa que le sugerí y con la que ha multiplicado por mucho su presencia online. Y las comidas de negocios a las que le he acompañado en calidad de asesora. Eso también.

Pero me gusta porque también valora que cuando salimos de viaje, necesite unos momentos de silencio y soledad mirando al mar. Que cuando despierto, necesito una ducha antes que un abrazo. Que me gusta tener toda su atención. Y que le pregunto siempre, llena de curiosidad, sin apenas filtros.

Hoy me dice que me quiere sólo para él, que no quiere compartirme. ¿Cómo se supone que se enfoca esto?

Creí que nuestros roles estaban claros y que no entraríamos en este tipo de controversias. Él es el cliente, yo soy su escort, su chica de compañía, prostituta (no sé, pon la palabra tú). ¿En qué momento han cambiado las reglas?

Él es maravilloso.

Yo, tengo demasiadas dudas.Imagen