Matices

Entiendo que hay clientes que buscan una escort sólo para sexo, de forma práctica, sin que existan matices emocionales o intelectuales. Lo entiendo, pero no son los clientes que yo busco y estoy convencida de que no soy lo que buscan ellos.

Creo que lo llaman “Girlfriend Experience”, no sé si ese es el término que define lo que yo puedo ofrecer, pero sí me siento identificada con él. A eso me refiero, a que, cuando estoy con un cliente, lo amo en ese momento, tiene toda mi atención y por supuesto, exijo lo propio.

Ayer, contactó conmigo un posible cliente que me dejó entrever su practicidad y su falta de implicación. Demasiado hermetismo, demasiado cuadriculado en cuanto al planteamiento del encuentro. Demasiada falta de emoción. No es lo que busco. Para eso hay mil chicas, que apuesto que estarían encantadas de estar con él, pero no yo. Mi principal valor no está en lo que él está buscando y viceversa.

Imagino que no acostumbra a que una escort decline, amablemente, su propuesta y no le sentó demasiado bien. Supongo que es lo bueno de no hacer esto por necesidad. Que me permite elegir. Y elijo la parte humana, con matices.

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La mejor escort de Madrid

Siempre me he preguntado cómo es vuestra escort ideal. Imagino que es un término muy amplio, casi tanto como la oferta que hay del tema.

No es por ser faltona, pero de vez en cuando me doy una vuelta por las chicas que se anuncian y hay varias, que de verdad, no tocaría ni con un palo. Sin embargo, ahí están y trabajan por alguna extraña razón que se me escapa.

Hay una frase muy bonita que dice “Cuando el alumno está preparado, el maestro aparece”. Esta frase sobre todo habla de los maestros de la vida, abarca un terreno más espiritual. Cuando estamos preparados, aparece la situación o la persona que nos hace aprender o vivir las cosas que necesitamos para evolucionar. Es mágico, pero me parece bastante real.

Pienso que de alguna manera, esto también es aplicable a este campo. Los clientes óptimos para mí me encuentran o yo les encuentro a ellos. Están ahí, podrían elegir a cualquier otra chica el día de la cita, pero me eligen a mí y yo a ellos. Esto se nota porque no se queda en una simple cita, en un encuentro sexual sin emoción. Es más, es la energía que se crea entre dos personas cuando están piel con piel, cuando se miran, cuando se complementan. Es como si debiera ser, porque sí.

El cliente que me elige sabe lo que busca, hay algo que le hace saber que es a mí y cuando contacta conmigo, yo entiendo que es él. En ocasiones también me contacta algún perdido, alguien con quien sé que no existiría esa magia, en el fondo imagino que el también lo sabe, así que, tampoco insiste cuando ve mi falta de interés. No todo vale en esto y no me canso de repetirlo.

Hay que hacer caso a nuestra intuición, ella ve más allá que lo que se muestra en una simple foto y si lo que queremos es “magia” conviene ser selectivos. Es la manera de ser consecuentes con nosotros mismos y con nuestra búsqueda de experiencias.

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Ha vuelto.

Ayer paseaba por uno de los mercadillos navideños que comienzan a asomar por la ciudad, ya está aquí de nuevo. Hace nada estábamos en la playa, disfrutando del sol, con esa parte de la familia “que más cuesta” alejada y ahora, toca organizar de nuevo estas fiestas que sólo les apetece a los peques de la casa.

Tenemos dos opciones: Aceptar y dejar ser a La Navidad o ponernos tristes por cosas, que al fin y al cabo, están ahí el resto del año, pero hacen menos ruido.

Cuando simplemente la dejamos ser, pierde peso. La resistencia que podemos tener hacia ella, nos puede hacer rozar la desesperación, porque, al fin y al cabo, el calendario sigue su curso y las fechas llegan, hagamos lo que hagamos.

Estamos a tiempo para plantear una de las mejores Navidades de nuestra vida. Sólo hay que actuar y no dejar que nos paralice una situación a la que no queremos prestar la atención que se merece. Que es lo que siempre solemos hacer en estos casos.

Hacer algo diferente, que nos haga ilusión es una buena táctica: Si siempre cenamos en casa en familia, este año podemos plantear cenar fuera, ir a ver algún espectáculo. Si echamos de menos a quien ya no está, abracemos a los que están y hemos elegido, pasemos más tiempo con ellos, regalémosles algo que les haga ilusión, porque sí, porque se lo merecen. Si la decoración navideña nos hace pensar en la situación económica que estamos viviendo y nos cabrea, preguntémonos qué nos aporta ese tipo de pensamiento, ese mal humor y después disfrutemos de esos adornos como lo hacíamos cuando teníamos 10 años.

Pero sobre todo, démonos algún capricho, sigamos teniendo nuestro espacio de intimidad, de aventura, un secreto. Porque nos hace sentir vivos y la vida, de verdad, que aunque a veces tiene sus cosillas, es maravillosa.

Juntos mola más, lo sabes, ¿verdad?

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P.d. Eh!, eh!, eh! qué clase de post es este para el blog de una escort?? Ya lo tengo. Pongo TETAS y arreglado 😉