Factura de Escort

Ser escort tiene un precio alto, no lo vamos a negar. Principalmente se trata de llevar una doble vida, con todo lo que ello implica: Mentir a tu gente cercana, paranoias varias (siempre girando en que tu entorno te pueda descubrir), quedar con desconocidos, dejar de lado algunos valores morales, etc.

Entiendo que no tarda en llegar esa factura y aunque no de forma económica, sí resta bastante la cuota de estabilidad personal y emocional, lo que se traduce en una secuencia de circunstancias, que pueden transformarse en:

1- Distanciarte de tu entorno habitual. Familiares, amigos, pareja, incluso simples conocidos.

2- Irascibilidad. Inseguridades. Quizá falta de autoestima.

3- Sensación de perder el rumbo.

4- Falta de DISCIPLINA en todos los ámbitos de nuestra vida.

5- Distorsión de la realidad.

6- Falta de motivación.

7- Dificultad para iniciar una relación romántica.

Cuanto más tiempo pasas en dedicándote a esto, es probable que más se acentúen estos conceptos. Tengamos en cuenta también, que muchas de las chicas que empiezan en esta profesión  rondan los veinte años, con lo cual tampoco disponen de demasiados referentes laborales o personales y tienen muy presente aquello de “tengo toda la vida por delante”. Y así pasan los años.

Olvidarse de pagar esta cuota es impensable, no nos engañemos, pero sí existen “subvenciones” que se reflejan en la factura de la que hablo. Esa rebaja se consigue, más que con la edad, con los referentes profesionales en otros sectores a los que nos podamos agarrar. Sobre todo en torno a la DISCIPLINA, la cual, siempre me gusta escribirla en mayúsculas, ya que me resulta el eje principal sobre el que gira cualquier vida exitosa.

Teniendo DISCIPLINA los resultados llegan, es una ley empírica y exacta. Me parece muy bien lo de utilizar visualizaciones, poner velitas a un Santo, llorar en silencio, quejarse, leer “El Secreto” y todas esas mierdas. Pero sin acción no hay resultado. La acción cuesta, claro que cuesta!!, pero es fácil cambiar un “no puedo” por un “hacer como si pudiera…” Espero que se entienda el concepto.

Aquí las subvenciones que rebajan mi factura de escort, por si a alguien le puede servir:

1- Distanciarte de tu entorno habitual. Familiares, amigos, pareja, incluso simples conocidos/ Tener a alguien de plena confianza, que no tenga nada que ver con este mundo, con quien poder hablar. Te ayudará a diferenciar la persona del personaje. DISCIPLINA en no reducir el contacto con tu familia en más de un 40%

2- Irascibilidad. Inseguridades. Quizá falta de autoestima /Reforzar autoestima diariamente. Existen muchas herramientas para esto. Si se considera necesario pedir ayuda profesional (coach, psicólogo, facilitadores, etc…)

3- Sensación de perder el rumbo / Tener escritas tus metas a medio plazo (esto es básico), tener ese escrito siempre a la vista.

4- Falta de DISCIPLINA en todos los ámbitos de nuestra vida./ Es lo más importante, el motor para que el resto del engranaje funcione. Horario, actividades, responsabilidades, etc. Cuando pienses que no puedes hacer algo, haz como si pudieras.

5- Distorsión de la realidad./ Coméntalo con tu persona de confianza. Pies en el suelo siempre.

6- Falta de motivación./ Haz como si… estuvieras motivada. 

7- Dificultad para iniciar una relación romántica / Mejor no obsesionarse con esto. Esta profesión no es compatible con una vida en pareja (al menos, como yo la entiendo) prioriza y decide.

Os deseo un feliz fin de semana.

sc

Kit-Kat preventivo

He decidido mantener una distancia con Marcos, las cosas se nos estaban empezando a ir de las manos. Incluso me estaba planteando no verme con nadie más en un tiempo y creo que no sería inteligente por mi parte.

Marcos está casado, es un  detalle que no había comentado anteriormente. Lo típico, llevan ese tipo de relación de cara a la galería, tienen un hijo en común y las cosas, serían muyyyy complicadas.

Aunque lo que realmente me frena es cómo nos hemos conocido, después de todo, aunque él sea inteligente, no son cosas que quiera mezclar con mi vida personal. Me ha conocido como escort y aunque nunca interpreto ningún papel, pienso que hay cosas que no conoce realmente de mí.

Echaré de menos tanta química, tanta pasión, tanto cariño, tanta reciprocidad. Echaré de menos cómo me ha rozado, así, sin anestesia, una parte tan privada en mi interior.

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Sorpresitas que no gustan.

Hace unos días, debido a mi trabajo “A” tuve que ir a un evento de esos, llenos de celebrities de actualidad, de esos en los que las quinceañeras hacen cola en las puertas con varias horas de antelación. Bien, pues de esos.

Lo pasé bastante bien, a pesar de ir a trabajar, siempre es gratificante encontrarse con alguno de tus ídolos (o que lo fueron, cuando tenía edad de fan) y hablar con ellos de tú a tú.

Normalmente, cuando contacta conmigo un cliente, siempre pregunto a qué se dedica, principalmente para evitar posibles sustos. Pero ya, si me mienten, yo no puedo hacer más. Pues bien, ésto fue lo que sucedió. Mi cliente, supuesto arquitecto, resultó ser semi-colega de profesión y allí estaba él, con su mujer, sin saber muy bien dónde meterse cuando nos presentaron. Y allí estaba yo, que miento fatal, siendo presentada con mi nombre real, seguido de mi puesto laboral (mierda!)

Fue algo bastante incómodo para ambos, de verdad que no puedo entender por qué mentir en cosas tan básicas. Estas situaciones se pueden evitar o suavizar. Yo no tengo pareja, pero sí mucho que perder si la historia trasciende, pero él!!!???, qué tiene en la cabeza???

No llegó la sangre al río, simplemente disimulamos el resto del evento. Nadie notó nada, pero insisto, en que podía haber sido todo mucho más suave.

Grrr.

Pd. Apuntaros lo de NO MENTIR.

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