Me parece fatal estar desayunando sola hoy 😉

Citaconmarta@gmail.com

-¿Quieres que te enseñe a hacer lo que me gusta? -Le pregunté.

– Sí. Quiero que disfrutes como nunca antes.

Me encantó su respuesta, por eso, comencé a besarle en la boca de forma dulce y apasionada, cogí una de sus manos y la puse en mi muslo, acariciándola como yo esperaba que me acariciase, mientras la subía bajo mi falda. Lo hacía muy bien, yo ya estaba bastante excitada y no tardó en darse cuenta.

Me gustaba su lengua y su forma de besar. Deseaba sentir cómo me besaba por el resto del cuerpo, pero aún era pronto para eso.

Comencé a tocarle yo también, estaba dura y su respiración me indicó que le gustaban mis caricias. En realidad, quería saborearle cuanto antes pero despacio, estaba muy excitado y no quería que se nos fuera de las manos antes de tiempo. No había prisa.

Dejé de besarle para mirar como su mano me acariciaba por encima de la lencería roja que llevaba para la ocasión. Con las piernas abiertas y sin quitarme los tacones, claro. Bebí de mi copa de vino tinto y le pedí que siguiera. Estaba muy húmeda y el resto de mi cuerpo pedía más.

Me desabrochó la blusa, él ya estaba en ropa interior y su excitación era evidentísima. Me lamió los pezones, le indiqué un secretito que me vuelve loca y no tardó en aprenderlo. Deseaba comerle, que me comiera y darnos más placer. Me deshice de mi vestido e hice lo mismo con su ropa. Le pedí que se dejara hacer  y se dejó. Sin prisa, parando cuando él  me indicaba que lo hiciera porque estaba a punto de correrse con las caricias de mi boca. Me dio envidia, así que enmarqué su cara con mis piernas para que también pudiera lamerme.

Deseaba mucho tenerle dentro. Muchísimo.

Le pedí que se pusiera encima de mí y me penetrara, hasta dentro, que sintiera los latidos de mi corazón, que iba a mil y mi respiración, que marcaba el ritmo cada vez más acelerado.

Me encanta cuando mi amante quiere aprender lo que me gusta y enseñarme lo que le gusta a él. Ni siquiera es necesario hablar, es la magia del sexo bien hecho.

(Debo reconocer que escribir este post me ha puesto como una moto. Buenos días.)

¿Tenemos una cita? Escríbeme a citaconmarta@gmail.com y lo organizamos.

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Siempre que se presenta la ocasión de conocer a un nuevo amante, vuelvo a tener la sensación de que mil mariposas sobrevuelan mi estómago durante todo el día.

¿Me gustará?, ¿me habrá fallado en esta ocasión mi sexto sentido? Así todo el rato. Mi intuición no suele fallar, en realidad es a ella a quién debo haber conocido a hombres tan increíbles como los que se han cruzado en mi vida durante este tiempo. Junto a ellos he vivido aventuras apasionantes, divertidas, llenas de cariño, buen sexo y magia. La sensación de recordarlos y que sea irremediable que una sonrisa aparezca, me encanta. Me gusta saber que a ellos les sucede lo mismo. Porque sí, es posible vivir una historia de este tipo y que vaya mucho más allá del sexo. Insisto: mucho más allá.

Cuando Alberto me escribió tuve claro que quería quedar con él. Quizá fue por su determinación proponiendo la cita, supe que lo quería dejar resuelto en un primer mail. Si hay algo que he aprendido es que las personas respetuosas con el tiempo, tanto suyo como mío, suelen serlo también en todos los ámbitos. Le di mi teléfono para que pudiéramos cerrar los detalles: Tipo de cita (quería una velada. Yo también), hotel, restaurante, hora de la cita y algún detalle más sobre quiénes somos.

Estuve nerviosa durante todo el día. Me fui a la peluquería y después me compré un conjunto de lencería que volvería loco a cualquier hombre, pienso que ese tipo de detalles marcan la diferencia.

Me mentalicé, quería que esa cita fuera inolvidable para los dos. Hacernos olvidar por unas horas nuestra realidad y vivir una historia única, reírnos, disfrutar, aprender, descubrirnos y saborearnos.

Me puse un vestido rojo, elegante, discreto y que acentuase mi figura. Llegué al restaurante, puntual como siempre, miré hacia una mesa que estaba junto a la ventana y allí estaba él. Radiante y con una sonrisa que me hizo recordar por qué me sigue excitando tanto tener este blog.

– Hola. -Me dijo.

-Hola…

Si te apetece que tengamos una cita diferente y única, escríbeme y te responderé enseguida: citaconmarta@gmail.com