El día que me enamoré de un pene

Pasó hace ya algún tiempo, pero es algo que me ha dejado marcada hasta el día de hoy.

 Como cada cita que se tiene con un pene, era una cita a ciegas. Entiéndeme, al dueño lo conocía y era un chico muy apañado, pero aún no me había presentado  “sus respetos”.

 Los tres llegábamos de una fiesta (el chico, su pene y yo) en la que lo pasamos normal tirando a bien. El chico me acompañó a casa, yo me hice la interesante un poco y luego le invité a subir. Serví unas bebidas y comentamos las mejores jugadas de la noche entre risas. Él llevaba corbata, porque en esa fiesta había que llevarla. El caso es que me pidió que le ayudara a quitársela, que le estaba molestando, lo hice de forma inocente y cuando se la quité se lanzó a besarme. Molan un montón estos juegos previos, reconozcámoslo.

 Recuerdo que besaba tan bien que ya no fui capaz de soltarlo.

 Pero vamos, como digo, la historia con el chico estuvo bien, solo que después fue cuando conocí a su pene. Era perfecto, era hasta guapo! y nació el amor.

 Me quedé hipnotizada jugando con él, acariciándolo, amándolo. No sé el tiempo que pude estar recreándome en eso, pero debió ser más de lo debido, porque el chico interrumpió mi momento diciéndome algo sobre que le encantaba que lo tratara así, o no se qué. El chico, ¡me había olvidado de la continuación de ese pene por completo!

 Como en las grandes historias de amor, la nuestra también acabó en tragedia, que diría la canción, el final  fue que no volví a ver a ese pene. Era un pene que tenía que seguir dando felicidad a toda mujer que se lo encontrara, habría sido muy egoísta quedármelo sólo para mí.

 Ahí comprendí que se puede amar a un pene, sólo que por aquel entonces era una pipiolilla que acababa de salir de la facultad. No creo que me vuelva a pasar, sinceramente, a día de hoy prefiero amar a un HOMBRE.

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Trofeos impredecibles

– Entonces, ¿te fuiste con él de fin de semana?- Me preguntó anoche una amiga con la que tenía que ponerme al día.

+ No fue exactamente así, coincidimos en otra ciudad y le propuse que viniera a mi hotel y pasara del suyo.

Quedar con él siempre es noticia en mi entorno. Por alguna extraña razón están como locos de verme felizmente emparejada y hay consenso, parece ser, sobre que él es un gran candidato. Quizá por su talento y porque saben que me pierden las personas con talento. Quizá porque es un tipo que mola mucho, así, en general. Vete tú a saber.

Y de nuevo, nos volvíamos a ver, esta vez en distinto escenario y con más tiempo para compartir. Que si cómo estás, que si cada vez que te veo estás más guapa, que si uy! ay! sigue, no pares! Esas cosas… varias veces…

Todo bien, ni una queja. Yo una auténtica mujer creada para darle placer en todos los sentidos y él un hombre-trofeo muy a la altura de las circunstancias.

PERO

Resulta que por la noche le acompañé a un “evento” (sí, lo llamaremos evento) al que también iban más personas que conocemos. Como tuve que quedarme sola un par de horas (y soy majísima), me puse a hablar con una desconocida por pasar el rato. La chica, resultó ser encantadora  y  se unió a nosotros el resto de la noche. La sorpresa llegó cuando mi hombre-trofeo le preguntó, con total naturalidad: ¿Te quieres venir al hotel con nosotros?.

PEEEEERRRRRRRRDONA ?¿?¿?¿?¿

Imaginaros mi cara. No entendía nada. ¿Qué estaba pasando?. ¿Realmente acababa de invitar a esa chica a que se viniera al hotel?. ¿Esto es el principio de un trío?. ¿Sin consultarme?. ¿Sin saber si a mí me va ese rollo?. ¿De verdad estaba pasando?.

Afortunadamente, la chica encantadora, no dejó de serlo y declinó la invitación. La noche, aparentemente continuó como si nada. Pero como si nada, no.

Mi hombre-trofeo, pasó inmediatamente a la estantería de hombre-impredecible y esa estantería la tengo bastante descuidada porque todo son chascos predecibles.

+ No me puedo creer todavía que le echara tanto morro. ¿Y si la chica llega a decir que sí?.

– Es perro viejo y si lo mirases desde fuera le admirarías todavía más. Hay que ser muy grande para hacer algo así y no mover una ceja.

+ Y una mierda.

– ¿Otra Caipiroska?

+ Paso de ti.

– Pero… mujer.

+ Que te den.

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Las 7 cosas que me echan pa’trás para aceptar una cita

Tengamos en cuenta que cada una somos de nuestro padre y de nuestra madre, vamos, que cada escort es un mundo y cada cual tendrá su baremo a la hora de seleccionar a sus amantes.

Yo puedo parecer un poco tiquismiquis, no lo vamos a negar, pero a la hora de la verdad, tampoco me parece que pida tanto!

Vamos a ello. Aquí una selección de las cosas que me hacen no aceptar una cita o dejar que caiga en la nada más absoluta.

1- Que me llamen por teléfono y me digan: “Llamaba para pedir información”.

¿Información?, ¿sobre qué?. Has visto mi blog, has visto fotos, has visto tarifas y has visto que no guionizo ninguna cita. Probablemente si ese chico invirtiese un poco de tiempo en leerlo sabría más de mí que mi propia madre. ¿De qué quiere que le informe? (La pregunta es retórica, que os veo venir).

2- Que me llame sin haber intercambiado algún mail previamente.

Esto, sinceramente me da bastante respeto y si suena el teléfono con un número que no conozco suelo quedarme así.

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Si supiérais todos los frikis que hay por el mundo con teléfono, me entenderíais 😉

3- Si él es menor de 40.

Yaaaaa, ya sé que esto puede sonar raro. Pero me gustan mayores que yo. Es lo que hay.

4- Si racanea con las tarifas.

Además de ser una falta de respeto en este caso, es innegociable. Pero añado que si hay algo que he aprendido es que, una persona que es tacaña en lo económico, lo es en la mayoría de los ámbitos de su vida. Me considero una mujer bastante generosa y soy plenamente incompatible con quien no lo es.

5- Si no le gusta seducir a una mujer.

Son cosas que se ven, se sienten. Está el hombre seductor, el cual tiene mi respeto, admiración y le hago una ola al verlo y luego, los otros, los que quieren que los seduzcas unilateralmente, los tipos duros… Bah!

6- Si se muere.

Soy muy emocional y me gusta mantener el contacto con personas que conecto especialmente. A veces puede pasar que esa persona desaparezca, así sin previo aviso. Es como si muriera. Un disgustazo.

6- Si no sabe utilizar la palabra “edicto”.

Es superior a mí.

(Ahora todos buscando en el diccionario para refrescar jajajaja).

Pero vamos, en general, con educación, buena intención y buena letra, ¿a quién no le apetece tener una cita romántica/íntima bien bonita y cuidada?

Salud!

Couple having a meal in a restaurant
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