¿Masaje tántrico? ¡WTF!

El pasado fin de semana estuve en Barcelona con un amante. No suelo aceptar viajes. Me parecen arriesgado pasar tiempo fuera de tu ciudad con alguien a quién no conoces demasiado. Una tiene sus manías y la necesidad de momentos en soledad que no todo el mundo es capaz de entender.
 ¡Sorpresa, soy una mujer compleja!
 Cuando doy el “sí, quiero” a un viaje es porque mi amante me interesa realmente y no suelo equivocarme.
Lo tenía todo preparado, estuvimos en un hotel increíble donde me enseñó las maravillas de los masajes tántricos, pero los de verdad. Creo que me hizo sentir cosas que nunca antes había sentido con simples caricias (después de probar esos masajes, las caricias pasan a ser simples. Sí) No existía el tiempo ni las prisas por nada, simplemente me hacía sentir y estiraba esa sensación hasta que prácticamente me hacía perder el sentido. Otro nivel, de verdad.
 Luego fuimos a un local donde tocaban jazz en directo. Me encanta el jazz y él lo sabe.
 Había disfrutado tanto unas horas antes con él y con su masaje en la cama, que necesitaba repetirlo y no podía pensar en otra cosa. Le insistí para que nos fuéramos cuanto antes y se sorprendió. Tuve que decirle la verdad para que lo entendiera: quería volver a repetir aquello y quería más sexo.
 Accedió con una sonrisa y le pedí que me enseñara a tocar como él me estaba tocando pero no quiso y subió la apuesta. Me pidió que me relajara y volvió ha hacer los movimientos sobre mi piel que tanto deseo me despertaban. Primero en mi cabeza, mi brazos, pies, muslos, pechos… hasta pasar su lengua por las zonas más  sensibles de mi cuerpo. ¡Uff! de verdad que no podía más. Siguió tocándome. Tenía todo el control sobre mí. Tanto que hasta él fue capaz de indicarme cuándo me iba a correr. ¡Magia!
Cuando alguien es tan generoso contigo sexualmente no puedes evitar sentirte en deuda con él, así que, tras dos orgasmos de esta manera, podéis imaginaros lo bien que se lo hice pasar…
 Ha sido un viaje en el que hemos salido poco de la habitación (por razones evidentes) y en el que siento haber descubierto una nueva forma de practicar sexo. Me apetece mucho seguir investigando sensaciones a través de las caricias y subir la intensidad del orgasmo de mi amante gracias a las mismas.
 A veces no somos conscientes de lo que podemos llegar a jugar y a sentir dos personas desnudas en una cama.
Si quieres que nos conozcamos personalmente y tengamos una cita, escríbeme a citaconmarta@gmail.com y te responderé enseguida.
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