Sólo para superhéroes

A muchos nos ha costado una barbaridad encontrar algo muy parecido a lo que la gente llama estabilidad. Esa parte de conciliación de la vida personal y profesional, que al final de la semana nos parezca que todo ha salido bien, que lo hemos conseguido, que todo sigue en orden.

 En el trabajo no dejamos de ser unos superhéroes (y superheroínas) que hemos conseguido salvar el mundo de nuevo mientras en casa, todo sigue teniendo la posición adecuada. Esa con la que estamos cómodos.

 Y entonces, ¿cuándo nos divertimos? ¿cuándo tenemos tiempo para darle un punto de misterio y emoción a las cosas?

Conozco gente que ha encontrado ese punto imponiendo, por ley, salir un día a la semana a cenar con amigos, sin familia ni gente que tenga que ver con el trabajo. Sólo amigos.

 Otra gente, la que me parece más interesante, ha optado por tener una amante, una amiga que no quiere complicaciones y que nunca las dará. Alguien que pone sobre la mesa la propuesta de estar ahí para dar buenos momentos y para recibir lo mismo. Sin desestabilizar. Sin explicaciones. Cuidando y dejando ser cuidada. Alguien que apoye tus momentos de desconexión. Un secreto que nadie tiene por qué conocer. Un plus de diversión que ayuda a mantener la estabilidad en el día a día del superhéroe. Un pacto entre dos partes que quieren exprimir la fantasía sin que nada cambie en la vida real.

 Así es como lo veo yo. ¿Y tú?

 Si tienes el mismo enfoque y quieres que tengamos una cita. Escríbeme a citaconmarta@gmail.com y te responderé enseguida para que podamos concretar.

Feliz semana, superhéroe 😉

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Qué debes saber antes de tener una cita con una escort

Lo primero que hay que saber es que, aunque tú seas el ser más maravilloso de  este planeta,  hay otros seres que no lo son y que a veces, también pueden intentar tener una cita con esa misma escort. Gente que están como regaderas, pesados, raritos… ¡uff! toda una fauna, en serio. Para ella supone un trabajo extra separar el polvo de la paja y evitar tener cualquier contacto con estas personas. De ahí viene el punto 2. De ahí viene también que yo sólo concierte citas a través de e-mail en un primer momento.

Lo segundo es que, en un  contacto inicial con una escort, lo más lógico es que tome todas las precauciones habidas y por haber, antes de acudir a una cita si no te conoce. Después de conocerse, todo cambia, claro.

Supongo que es normal, que todos entendemos que se trata de medidas de seguridad obvias y que al igual que un avión no despega hasta que ha pasado toda la check list de seguridad, en este caso sucede lo mismo.

En mi caso, normalmente mis amantes se muestran comprensivos con este punto y facilitan mucho las cosas para que ambos nos sintamos cómodos 🙂 (¿He comentado ya que mis amantes son los mejores del mundo?)

Desconozco el funcionamiento ni las medidas que puede tomar una escort que no ofrece una Girlfriend Experience, en realidad, desconozco el funcionamiento de cualquier otra mujer que no sea yo, así que, aunque hable en genérico, ya sabes a quién me estoy refiriendo todo el rato.

La calidad de la experiencia, en realidad, se mide en el tiempo que podamos estar juntos y en eso no existe ningún tipo de duda. Mis mejores historias siempre suceden a partir de la primera hora, en mi vida personal también, por eso insisto en que si apuestas por vivir algo realmente inolvidable, reserva un mínimo de dos horas para nosotros.

¿Y si tenemos una velada?

Es mi cita favorita y es el momento real en el que nos olvidamos del tiempo y del mundo. Esa sensación no tiene precio, al menos para mí, ya que me resulta complicado desconectar de mi mundo profesional y de mi vida. Creo que una velada es el único momento en que consigo hacerlo 100×100, bueno,  en clase de spinning también me pasa 😛

Una velada es una cita en la que disfrutamos de una cena  y después nos vamos a un lugar más íntimo para hacer placenteras maldades. Ahí es cuando de verdad se puede vivir una cita con toda naturalidad. Ahí es donde empieza la magia.

Quedaremos en un restaurante. Me gusta dejarme sorprender y que sea mi amante quién tome la iniciativa en esto y me proponga el lugar. Me vestiré discreta pero radiante e iré con la mejor de mis sonrisas para que vivamos juntos una de nuestras mejores noches.

¿Y si nos vemos directamente en un hotel o Love Hotel?

Es una opción que aunque a priori pueda parecer fría, no lo es. Podemos charlar y tomar una copa de vino olvidándonos de que una cama nos mira de forma sugerente. Hasta que llegue el momento de abordarla, claro.

En general y como ya he dicho con anterioridad, esto no es sexo de fastfood, quién busque eso tiene infinidad de opciones y le invito a que siga buscando. Esto es otra cosa muy diferente solo apto para quién sepa valorarlo.

Si quieres vivir una auténtica Girlfriend Experience, escríbeme a: citaconmarta@gmail.com

 

A veces, hacen falta tres personas

El amor y tener pareja en ocasiones es tan complicado que para llevarlo de manera equilibrada, a veces es necesario tres personas.

Cuando conozco gente que recurre a tener citas conmigo y tienen pareja, los entiendo. De hecho, me parece una forma magistral de preservar su proyecto familiar y equilibrarlo cubriendo la necesidad de sentirse deseado y de vivir experiencias “sexies” asumiendo el menor riesgo posible de desestabilizar su vida personal.

–  Marta, llego a Madrid mañana. ¿Nos vemos 2 horas?

Cualquier amante que me conozca sabe que para quedar conmigo y que la experiencia sea inolvidable para los dos, cuanto más tiempo podamos vernos, mejor. Por eso suele ser siempre este tiempo el mínimo que me plantean.

Me venía fatal quedar, ya que al día siguiente tenía una presentación y quería estar concentrada. Me había costado bastante ajustar la agenda y tener una cita me ponía el mundo patas arriba. Sin embargo, al ser un amante de esos a los que conoces, con el que te lo pasas bien y a quién te apetece ver, reorganicé todo para que pudiéramos quedar. Cuando hay ganas, siempre se saca tiempo.

+ ¡Claro!, ¿donde siempre?– Respondí sin dar más detalles de todo lo que acababa de hacer para no darle una negativa.

Hacía varios meses que él no aparecía por Madrid, así que le preparé algo un poco especial. Se lo que le gusta mi lencería, así que me compré un conjunto de infarto para sorprenderle durante nuestra cita. No le infarté, afortunadamente, aunque poco faltó.

En su ciudad lleva una vida de lo más tranquila, padre de tres niños y marido ejemplar, éxito profesional, dos perros y una casa. Todo correcto, todo perfecto, todo bien salvo por una cosa… salvo por querer tener de vez en cuando, sin pasarse, un extra de pasión, un secreto inconfesable, miradas de deseo, una conversación con grandes dosis de verdad, una piel cálida y risas. Muchas risas.

Lo entiendo, claro que lo entiendo, porque lo que podemos vivir juntos nunca afectará a su día a día y porque ambos hacemos de esto algo muy divertido transformando  el lento asesinato vital que provoca la monotonía. 

Una cita diferente. Si te apetece tenerla escríbeme a citaconmarta@gmail.com

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